Hace unos días pudimos leer en el diario El Mundo un texto de Francisco José Pérez Ramos, concejal presidente de los distritos de Puente de Vallecas y Villa de Vallecas, con valoraciones sobre la venta ambulante de mercancías, práctica que ha saltado a la actualidad tras conocerse las medidas policiales previstas por el Ayuntamiento de Ahora Madrid. Como estamos insertadas en el tejido social del barrio nos gustaría responder al texto del Concejal, pues creemos que muchas de sus hipótesis están equivocadas y se realizan desde una posición de sujeto blanco, masculino y europeo dejando de lado la verdadera composición de los distritos en los que ejerce su labor de representante. Para nosotras esa mezcla no es un problema tal y como se presenta “presuntamente” en el texto sino una riqueza que nos permite generar redes de solidaridad que no imperan en la economía occidental y formalizada que se alaban en el texto.

Los distritos de Puente y Villa de Vallecas están tradicionalmente compuestos por un alto porcentaje de migrantes. De hecho, a lo largo del pasado siglo fueron construyéndose a medida que recibían población procedente de otras zonas del estado español y, en los últimos años, se han ido nutriendo de personas de otros países.

Según datos de la Comunidad de Madrid, los distritos de Puente y Villa de Vallecas tienen un porcentaje de población extranjera del 15% y del 12%. En especial, en el distrito de Puente de Vallecas el porcentaje es superior a la media de la ciudad de Madrid, 13%, pero además dentro del distrito en el barrio de San Diego, esta proporción se eleva hasta el 26%. Teniendo en cuenta la composición barrial nos sorprende que Paco Pérez arremeta contra una importante parte de sus vecinos y vecinas, relegándoles a un papel de sujetos políticos de segunda categoría.

En los últimos días hemos asistido a la presentación de un plan “contra la venta ambulante” por parte del Ayuntamiento de Madrid.  Nos gustaría recordar que el papel del Ayuntamiento es la regulación administrativa de esta actividad, concediendo permisos y estableciendo precios públicos y lugares de venta. No debe confundirse, por tanto, la competencia municipal regulatoria con la “erradicación del top manta”. La defensa del plan de la policía municipal, en esta línea, no pretende proteger otra cosa que los derechos de propiedad industrial e intelectual, es decir, los derechos de las grandes corporaciones, la SGAE y las grandes marcas que no sólo evaden impuestos en Europa, sino que se encargan de desposeer de derechos y recursos naturales a los países del sur, y que son por tanto, responsables directos de los fenómenos migratorios. Es por esto, que Ahora Madrid no debe ponerse del lado de los más fuertes y los intereses económicos, dejando de lado a las personas en situación vulnerable que intentan luchar en el día a día.

Creemos además que el Concejal de Vallecas debe poner más cuidado en sus análisis occidentales de la realidad vallecana. En el desacertado artículo “Tirar de la manta” se hace referencia a “la incorporación al primer mundo de las formas de comercio al por menor presentes en culturas milenarias”. Este peligroso “análisis” eurocéntrico, antiguo y trasnochado olvida que la noción de “primer mundo” está basada en una superioridad étnica y moral de las sociedades occidentales. Además, elude de manera intencionada que las formas de comercio al por menor, léase, el empleo informal, no son prácticas anómalas que tengan lugar en el Bulevar vallecano sino que según la OCDE, en 2009 empleaban a la mitad de la población mundial y que para el año 2020, este porcentaje se incrementará hasta alcanzar dos tercios de la población. Parece, a la vista de los datos, que el empleo informal es una forma de vida y de subsistencia extendida en el mundo, y que no cabe hacer un análisis folclórico de las culturas milenarias, siendo estas prácticas la norma y no la excepción si se abordan perspectivas más globales. Quizá valga más la pena tener en cuenta que los datos de desempleo en los distritos de Puente de Vallecas y de Villa de Vallecas, son de un 15% y un 12% respectivamente, que explican de una manera más adecuada que estas formas de empleo son la única salida para aquellas personas expulsadas del mercado laboral.

Desde la Villana, pensamos que esta es una pugna entre los grandes intereses económicos y aquéllas personas que buscan maneras de buscarse la vida, que ponen una manta para sobrevivir en el día a día. Como gritábamos en el año 2008 y seguiremos gritando, “sobrevivir no es delito”. El problema real son las circunstancias que obligan a migrar y que no garantizan condiciones de vida dignas, sino que imponen lógicas de extrema precariedad radicadas en la desigualdad, la falta de derechos y la pobreza. Desde instituciones públicas – como el ayuntamiento de Madrid- deben defenderse los derechos y la dignidad de la ciudadanía. Como vecinas de Vallekas que somos, criticamos la criminalización del top manta, porque el problema no es que nuestros vecinos y compañeras de centro social busquen trabajo y vendan CDs en la calle, el problema de fondo es el capitalismo salvaje y la falta de derechos que empujan en nuestro países a cientos de personas a la explotación y a la miseria para sobrevivir o mejor dicho, malvivir.

Por todo lo anterior, hemos defendido desde hace años el “Derecho a tener derechos”, luchando contra la Ley de Extranjería y sus múltiples efectos, las redadas racistas, los Centros de Internamiento y conquistando el acceso a formas de vida plenas que no segreguen a las personas en función del lugar donde nacieron o su utilidad para el mercado de trabajo.

Sólo defendiendo derechos básicos como una vivienda pública, desde la PAH, una sanidad pública y universal, desde YoSí Sanidad, generando redes de apoyo desde la Despensa Solidaria, y luchando por la igualdad desde el grupo de feminismos, conseguiremos que todas y todos tengamos derechos. No se trata de cumplir leyes injustas, sino de garantizar los mismos derechos para todas. Por eso, defendemos los derechos de las personas refugiadas, migrantes y autóctonas, ya sean trabajadoras formales o informales, mujeres y hombres que luchan cada día, porque los derechos o son para todas y todos, o no serán para nadie. No queremos una ciudad ni un barrio con ciudadanas de primera y de segunda, queremos personas de pleno derecho que tengan una vida digna.

Nos preocupa especialmente que se intente mostrar la venta en la manta como un problema social, una suerte de enfrentamiento o guerra entre pobres, que pone en peligro el orden social y la justicia. Creemos que la manta o la economía informal es una práctica que no genera ningún tipo de alarma social, teniendo en cuenta que es una actividad cotidiana en la que participan numerosas personas de cada barrio, que tiene lugar a la luz del día, y que permite acceder a ciertos bienes a aquéllas personas que deben vivir cada día con menos. En definitiva, que la venta informal no puede desvincularse de la situación de pobreza creciente de nuestra sociedad. Es llamativo que el concejal olvide el origen anómalo, migrante y diverso del barrio, levantado por tantas gentes que desafiaron las normas urbanísticas y de buena conducta impuestas por el Franquismo.

Además en el año 2008 estuvimos inmersas en la lucha contra la despenalización del top manta, para que no se incluyese una reforma en el código penal que criminalizaba, aún más, la pobreza. Esta pelea, para quien no recuerde, tuvo un amplio apoyo social, por lo que nos sorprende que ahora se quiera justificar una actuación punitiva y policial por parte del Ayuntamiento de Madrid en nombre de un supuesto problema social, que desde nuestra experiencia, no existe.

Desde nuestro punto de vista, el problema de los pequeños comercios del centro de la ciudad, son aquéllos grandes evasores de impuestos, léase el Corte Inglés, o Apple o, en el caso vallecano, las grandes superficies como La Gavia, y no aquéllas personas que intentan ganar unos pocos euros al día en las calles de nuestra ciudad, y que ni siquiera pueden acceder a empleos de explotación en estas grandes superficies. Quizá el conflicto al que se apunta sea más bien, que preferimos parecer una sociedad próspera, con grandes almacenes y vitrinas impecables y nos molestan, a nuestros ojos, “las mantas y mantones”, que nos recuerdan cada día el declive de nuestra sociedad y la pauperización sin descanso.

Nos ha sorprendido especialmente, la poca atención que se ha prestado al “conjunto de sugerencias” que constituyen el Programa de Ahora Madrid, dentro del eje de derechos sociales y equidad, y concretamente, en el punto “3.2.4.- Potenciación de los Servicios Sociales y lucha contra la pobreza y la exclusión social”, en el que se incluye: “a) Fomentar la participación de las personas en situación de vulnerabilidad en el diseño y planificación de las políticas sociales y la intervención social.” Con el objetivo de contribuir a este objetivo, nos gustaría invitar a Francisco José Pérez Ramos a un debate abierto en la Villana sobre el top manta y la venta ambulante. Nos gustaría que el Concejal escuchase a sus convecinos y tuviera en cuenta otras posiciones a la hora de diseñar políticas públicas, de manera que estas sean más inclusivas y no respondan exclusivamente a la visión sesgada de una parte de la población.

Para concluir, no estaría de más que el concejal de nuestro distrito recordase dos de los lemas que protagonizaron la campaña de Ahora Madrid: “gobernar para todos” y “gobernar escuchando”. Sobre el primero nos gustaría que aclarase quién compone ese “todos”. Hasta el momento tan sólo ha servido para justificar el apoyo a ciertas operaciones urbanísticas como la operación Calderón, pero estamos convencidas de que podría incluir a todos los habitantes de Madrid, vendedores ambulantes, trabajadoras domésticas y desempleados. Sobre el segundo lema, nos preguntamos si antes de escribir un artículo en el que cita ejemplos de otras ciudades lejanas como Quito, se ha tomado la “molestia” de escuchar a las personas que en las calles Monte Igueldo y Pedro Laborde, muy cerca de “su” Junta de Distrito, se ganan la vida con la manta. Por último, y no menos importante, queremos decirle al concejal vallecano que vecinas migrantes de muy diversos orígenes que seguro “hacen la manta” votaron a sus representantes locales en las primarias de Ahora Madrid. Muchas de las que le votaron entonces ahora querrán hacerle algunas preguntas. Le reiteramos pues la invitación.